lunes, 30 de junio de 2008

SULAMITA



Oh, yo he aprendido en tu dulce boca
a conocer tanto de las bienaventuranzas
!Ya siento los labios de Gabriel
ardiendo sobre mi corazón...
Y la nube de la noche se bebe
mi profundo sueño de cedro.
¡Oh, cómo me hace señas tu vida!
Y yo me consumo
con floreciente dolor de corazón
y me desvanezco en el espacio del mundo,
en el tiempo,en la eternidad,
y mi alma se extingue en los colores de la nochede
Jerusalén.

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