
¡Cuáles piernas!
Dos columnas de capricho, bien labradas,
que de púas amarillas resplandecen espinosas,
en un pórfido que finge la vergüenza de las rosas,
por estar desnudo a trechos ante lúbricas miradas.
Albos pies, que con eximias apariencias azuladas
tienen corte fino y puro.
¡Merecieran dignas cosas!
¡En la Hélade soberbia las envidias de las diosas,
o a los templos de Afrodita engreír mesas y gradas!
¡Qué primores!
Me seducen;
y al encéfalo prendidos,
me los llevo en una imagen,
con la luz que los proyecta
y el designio de guardarlos de accidentes y de olvidos.
Y con métrica hipertrofia, no al azar del gusto electa,
marco y fijo en un apunte la impresión de mis sentidos,
a presencia de la torre mujeril que los afecta.


1 comentario:
Hola!!
Gracias por entrar en mi blog y por tus palabras!
Hace poquito que me he metido en el mundillo de los blogs y la verdad es que me está enganchando.
Me ha gustado mucho tu blog, me parece muy bonito de estética y vaya poesia... que buen trabajo!
Te recomiendo dos blogs de los que he añadido a mi pagina, el de tras los cristales y el de sombras de medianoche. Muchas gracias por todo
Un abrazo
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